En un sector cada vez más saturado, algunos proyectos ya no compiten solo por entrenamiento, sino por experiencia, comunidad y calidad de vida. DePura Vida Training es uno de esos ejemplos.
En un mercado donde cada vez es más difícil diferenciarse solo con instalaciones o cuota, muchos centros deportivos están evolucionando hacia propuestas más amplias, más cuidadas y más conectadas con la realidad de sus usuarios. Ya no se trata únicamente de entrenar: se trata de crear espacios donde las personas quieran estar, volver y sentirse parte de algo.
Ese cambio de mirada es el que protagoniza DePura Vida Training, el proyecto impulsado por Diego y su equipo en Colindres. Dentro de nuestra serie Proyectos que transforman, hablamos con él para entender cómo un centro puede convertirse en mucho más que un lugar donde hacer ejercicio.
“Hoy lo definiría más como un espacio de vida activa que como un simple centro de entrenamiento”, explica Diego. Una frase que resume muy bien la evolución del proyecto: comenzaron con la idea de ofrecer entrenamiento de calidad, pero con el tiempo entendieron que lo que estaban construyendo iba mucho más allá de la programación o las clases.
Según cuenta, el punto de inflexión fue natural. Observaron que las personas no llegaban, entrenaban y se iban sin más. Se quedaban hablando, compartían objetivos, generaban vínculos y encontraban en el centro una rutina que les ayudaba no solo a mejorar físicamente, sino también a desconectar del estrés diario y sentirse mejor en su día a día.
Ahí apareció una idea clave: el entrenamiento es la herramienta, pero el objetivo real es mejorar la calidad de vida.
Comunidad como eje del modelo
Uno de los aprendizajes más potentes del proyecto ha sido entender que la comunidad no es un extra, sino uno de los pilares centrales del negocio.
“El entrenamiento engancha, pero lo que hace que la gente se quede es la comunidad”, afirma Diego. En un mismo espacio conviven perfiles muy distintos: personas que compiten, usuarios que buscan mejorar su salud, gente que empieza desde cero o personas que solo quieren moverse después del trabajo. Lo importante no es que todos persigan lo mismo, sino que compartan entorno, esfuerzo y experiencia.
Ese sentido de pertenencia no sucede por casualidad. Se construye con intención, con cercanía y con un equipo que cuida el ambiente para que quien entra por primera vez sienta que puede formar parte del grupo desde el primer día.

DePura Vida Team – February Challenge 2026
Escuchar para crecer
La diversificación de DePura Vida Training no nace de una estrategia artificial, sino de la escucha activa. A medida que el proyecto avanzaba, fueron detectando que las necesidades de sus usuarios eran cada vez más diversas.
Hay quien busca rendimiento, quien prioriza salud, quien necesita acompañamiento y quien solo quiere encontrar una forma sostenible de entrenar. Ante esa realidad, limitarse a una única experiencia significaba dejar fuera a muchas personas.
Por eso, el proyecto fue ampliando su propuesta con una idea muy clara: crear un espacio donde cada persona pueda encontrar su forma de entrenar y sentirse cómoda, independientemente de su nivel o de sus objetivos.

DePura Vida – Colindres
Lo que un centro tradicional no siempre resuelve
Cuando le preguntamos qué necesidad están cubriendo de forma diferente, Diego lo resume en tres elementos: acompañamiento, estructura y entorno.
Por un lado, cada sesión está guiada y forma parte de una programación pensada a largo plazo. No se trata solo de venir a entrenar, sino de hacerlo con criterio, progresión y sentido.
Por otro, está el valor del entorno. El cuidado del espacio, el orden, el mantenimiento y la preparación de las instalaciones también forman parte de la experiencia. Y eso, aunque a veces parezca invisible, cambia por completo la percepción del usuario.

Kids Training – DePura Vida
La fidelización está en los detalles
Otro de los grandes aprendizajes del proyecto tiene que ver con la experiencia de usuario. Para Diego, la fidelización no depende solo de tener buenas instalaciones o material de calidad, sino de algo mucho más cotidiano y humano: los pequeños detalles.
Recordar el nombre de una persona, sus objetivos, cómo se encuentra o cómo le fue en una competición o durante una lesión genera una cercanía que no se puede sustituir con máquinas. Pero esa cercanía solo funciona de verdad cuando está respaldada por consistencia: buena programación, entrenadores implicados y un espacio cuidado día a día.

Hacia dónde evoluciona el sector
La visión de Diego sobre el futuro del sector es clara: los centros deportivos evolucionan hacia espacios más especializados, más humanos y más experienciales.
Cada vez más personas buscan entrenamientos con sentido, profesionales que acompañen su proceso y entornos con identidad propia. El gimnasio entendido únicamente como sala con máquinas pierde fuerza frente a modelos que integran programación, comunidad, diseño del espacio y experiencia global.
Quizá por eso, la mejor forma de definir hoy DePura Vida Training no sea como un gimnasio ni siquiera como un centro de entrenamiento, sino como un espacio donde cualquiera puede empezar, mejorar y formar parte de algo.
Porque cuando un proyecto consigue que entrenar sea también sentirse bien, conectar y querer volver, ya no está ofreciendo solo actividad física: está construyendo valor real.











