El cáncer de mama es el tumor más diagnosticado en el mundo, pero diversos estudios han demostrado que la actividad física regular puede reducir hasta en un 40% el riesgo de padecerlo. Además de ser una herramienta clave en la prevención, el ejercicio también mejora la calidad de vida de los pacientes oncológicos, ayudando a disminuir la fatiga, fortalecer músculos y huesos, y reducir el estrés. En este artículo, exploramos los beneficios del ejercicio físico oncológico, una práctica supervisada que contribuye a la recuperación y bienestar durante el tratamiento.